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Cocina autosuficiente

Cómo hacer caldo casero con restos de cocina

Un método simple para convertir lo que normalmente tirarías en un caldo con sabor propio, sin comprar nada específico.

Jorge Durán Orta2 min de lectura
Restos de verdura aprovechados para preparar un caldo casero

Foto: Tek monde / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) — ver original

El caldo casero es, probablemente, la puerta de entrada más sencilla a una cocina que aprovecha lo que tiene en lugar de comprar más. No requiere ingredientes específicos ni una receta cerrada: se construye, literalmente, con lo que ya tienes guardado.

El método de la bolsa en el congelador

La forma más práctica de tener siempre restos a mano es guardar una bolsa en el congelador y añadir, cada vez que cocinas, aquello que normalmente tirarías: pieles limpias, tallos, hojas exteriores, huesos si comes carne o pescado. Cuando la bolsa está llena, tienes caldo asegurado.

Pasos para el caldo

  1. Vuelca el contenido de la bolsa en una olla grande, sin necesidad de descongelar antes.
  2. Cubre con agua fría, aproximadamente el doble de volumen que de restos.
  3. Lleva a ebullición y después baja el fuego, dejando cocer a fuego lento y sin tapar del todo.
  4. Deja reducir entre 45 minutos y dos horas, cuanto más tiempo, más concentrado el sabor.
  5. Cuela el caldo, descartando los restos sólidos, que ya han dado todo su sabor.
  6. Deja enfriar antes de guardar en la nevera o congelar en raciones individuales.

Qué aporta cada tipo de resto

  • Las pieles de cebolla aportan color dorado al caldo.
  • Los tallos de apio y zanahoria dan una base de sabor clásica.
  • Las hierbas aromáticas leñosas (romero, tomillo) suman aroma sin dominar el sabor si se usan con moderación.

Cómo conservarlo después

Un caldo casero se conserva unos días en la nevera, pero congelado en raciones individuales —en botes o bolsas planas— dura meses y está listo para usar en cualquier guiso sin descongelar toda la cantidad de golpe.

Un hábito, no una receta puntual

La diferencia entre hacer caldo casero una vez y convertirlo en un hábito de cocina autosuficiente está en tener siempre la bolsa de restos lista en el congelador. En cuanto se convierte en costumbre, deja de sentirse como una tarea extra.

Puedes ampliar esta idea de aprovechamiento con el artículo sobre cómo aprovechar los restos de verduras, y con las técnicas de conservación del Manual visual de la despensa casera.

Portada del Manual visual de la despensa casera

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