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Qué hacer cuando las hojas de tus plantas se ponen amarillas

Es una de las señales más comunes del huerto, y también una de las que más confunde: no siempre significa lo mismo.

Jorge Durán Orta2 min de lectura
Regadera de metal antigua junto a un bancal de cultivo

Foto: Shixart1985 / Wikimedia Commons (CC BY 2.0) — ver original

Las hojas amarillas son, probablemente, la señal de alarma más frecuente en cualquier huerto urbano, y también una de las que más despista: pueden deberse a causas casi opuestas, así que actuar sin diagnosticar primero suele empeorar las cosas en lugar de mejorarlas.

Exceso de agua, la causa más habitual

Cuando el amarilleo afecta a hojas blandas al tacto y la tierra está permanentemente húmeda, la causa más probable es el exceso de riego: las raíces, ahogadas, no pueden absorber bien los nutrientes aunque el sustrato los tenga. La solución no es abonar más, sino espaciar los riegos y comprobar que la maceta drena bien.

Falta de agua, la causa que se confunde con la anterior

Si en cambio las hojas amarillas están secas y quebradizas, y la tierra lleva días sin humedad, el problema suele ser el contrario: falta de riego. Por eso, antes de actuar, conviene comprobar siempre el estado real de la tierra, no solo el color de la hoja.

Falta de nutrientes

Cuando el amarilleo empieza por las hojas más viejas y avanza de forma gradual, con las venas de la hoja más verdes que el resto del tejido, suele apuntar a una carencia de nutrientes, especialmente de nitrógeno. Un abonado moderado con un fertilizante equilibrado suele corregirlo en pocas semanas.

Falta de luz

Las plantas con poca luz también pueden amarillear, generalmente combinado con un crecimiento débil y estirado. En este caso, mover la maceta a un lugar más soleado suele bastar, sin necesidad de regar ni abonar de más.

Cómo diagnosticar antes de actuar

  1. Comprueba el estado real de la tierra: seca, húmeda o encharcada.
  2. Observa qué hojas amarillean primero: las viejas, las nuevas o todas por igual.
  3. Revisa cuánta luz directa recibe la planta últimamente.
  4. Descarta plagas mirando el envés de las hojas antes de dar por hecho otra causa.

Actuar sin este diagnóstico previo —por ejemplo, regando más ante cualquier señal de amarilleo— es una de las formas más rápidas de empeorar una planta que en realidad tenía exceso de agua.

El Manual visual del huerto urbano dedica un capítulo entero a leer estas señales paso a paso, para que sepas qué hacer antes de actuar por impulso.

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