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Guarda tus propias semillas: cómo y por qué

No hace falta comprar semillas cada temporada. Tu propio huerto ya te está dando lo necesario para la próxima.

Jorge Durán Orta2 min de lectura
Voluntarios plantando un huerto comunitario en bancales elevados

Foto: USDAgov / Wikimedia Commons (Dominio público) — ver original

Cada temporada que compras semillas nuevas es, en realidad, una oportunidad perdida: muchas de las plantas que ya tienes son capaces de darte las semillas de la temporada siguiente, sin coste y adaptadas de forma natural a tu balcón o terraza concreta.

Qué plantas se prestan bien a esto

Las variedades de polinización abierta (no híbridas) dan semillas que reproducen fielmente la planta original. Tomates, judías, guisantes y lechugas son de los cultivos más agradecidos para empezar a guardar semillas, porque además son fáciles de identificar cuando están listas.

Cómo saber cuándo recolectar

  • Tomate: deja que el fruto madure por completo en la planta antes de extraer las semillas.
  • Judía y guisante: espera a que la vaina se seque en la propia planta, no la recolectes verde.
  • Lechuga: deja que la planta "espigue" y florezca; las semillas se forman después de la floración.

Cómo conservarlas correctamente

  1. Deja secar las semillas por completo sobre papel, en un lugar ventilado y sin sol directo.
  2. Guárdalas en un sobre de papel, nunca en plástico cerrado mientras conservan algo de humedad.
  3. Etiqueta cada sobre con la planta y la fecha de recolección.
  4. Almacénalas en un lugar fresco, seco y oscuro hasta la siguiente siembra.

Un beneficio que va más allá del ahorro

Las semillas de tus propias plantas ya han demostrado que se adaptan bien a las condiciones concretas de tu balcón: su orientación, su clima local, tu forma de regar. Año tras año, ese pequeño proceso de selección natural puede darte plantas cada vez mejor adaptadas a tu espacio.

Cuándo no merece la pena

Con variedades híbridas (marcadas como F1 en el sobre original), las semillas no reproducen fielmente la planta madre, así que el resultado es menos predecible. No es un error guardarlas, pero conviene saber que el resultado puede variar.

El Manual visual del huerto urbano dedica un apartado a guardar tus propias semillas, dentro del capítulo sobre qué hacer una vez terminada la cosecha.

Portada del Manual visual del huerto urbano

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Aprende a cultivar tus propios alimentos desde cero, incluso si solo tienes un balcón.

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